sábado, 27 de mayo de 2017

Los preparativos del ajusticiamiento de Trujillo. Primera  parte

MARZO DE 1961

Avenida George Washington (Malecón).Al alba de ese día un grupo de vehículos corren por la avenida y se van disgregando. Se estacionan a bastante distancia unos de otros. Una camioneta Opel se lanza velozmente por la carretera y rápidamente un Buick la persigue. Un Land Rover, del ingenio azucarero Vicini, trata de interceptar la Opel negra y blanca en fuga y que esquiva a otra camioneta que le cierra el paso. Finalmente, la Opel frena de súbito para evitar el choque con el Land Rover. La camioneta, el Buick y el Land Rover cercan la Opel en operación de ataque.

Era una cálida mañana de marzo del 1961.Un grupo de dominicanos se preparaba con el propósito de ajusticiar al tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien gobernaba la República Dominicana desde el 1930, cuando tomó por asalto la presidencia luego de dar un golpe de Estado al entonces presidente Horacio Vásquez. Ahora los ocupantes de los vehículos bajan y se reúnen a discutir el ensayo. El plan elegido era interceptar y eliminar a Trujillo. En ese ensayo estaban Juan Tomás Díaz, Antonio de la Maza, Manuel de Ovín Filpo (inmigrante español y agrónomo), Roberto Pastoriza, Salvador Estrella Sadhalá y Huáscar Tejeda.Huáscar: Definitivamente debemos tener un carro más rápido.Juan Tomás Díaz: ¿Qué te pareció, Antonio?Antonio de la Maza calla un instante, mirándolos a todos. Y entonces habla con firmeza y determinación.Antonio de la Maza: Sí, carros potentes, nuevos. No podemos fallar. Todo lo que sea necesario para eliminar de una vez y por todas a ese bastardo.

Los conjurados de mayo del 1961 no fueron los primeros en conspirar contra la dictadura de Trujillo. Ya en junio del 1959 valientes patriotas llegaron al país por aire y mar, iniciando una batalla desigual contra las fuerzas del tirano.

Muchos murieron en las montañas de Constanza, de Maimón y en la playa de Estero Hondo. Los jóvenes que fueron presos murieron torturados por los esbirros del tirano.

Al final, sólo cinco sobrevivieron, dos de ellos cubanos (vivo está el héroe nacional Delio Gómez Ochoa). Algunos jóvenes criados al amparo del trujillismo, intentaron salvar a algunos compatriotas. Huáscar Tejeda, junto con su esposa, trató de convencer a funcionários del regimen y habló con Modesto Díaz, presidente del Partido Dominicano, única institución política de la época.

1959. CASA DE MODESTO DIAZ

Huáscar Tejeda llegó a casa de Modesto Díaz en compañía de su mujer Lindín.Huáscar: Modesto, tú y tu hermano Juan Tomás pueden salvar a esos muchachos. Debemos ayudarlos. Trujillo los matará a todos.Modesto lo para en seco.Modesto Díaz: Mira Huáscar, ese es un asunto muy peligroso. Ten mucho cuidado con quien tú hablas de esto. Una cosa es acabar con Trujillo, pero… no creo que esos sediciosos deban ganar. No te preocupes por esos comunistas y concéntrate en tu trabajo.Ya en la calleHuáscar se dispone a salir de la casa de Modesto. Lindín, su esposa, lo ha estado esperando en el carro.Lindín: Huáscar, ¿y qué te dijo Modesto?Huáscar: Qué va… No puede hacer nada, hasta él está en desgracia. Todos esos muchachos van a morir. Oye Lindín, estoy harto de esta vaina. Si Trujillo no fuera tan abusador las cosas estarían de lo más bien.

1960. EN EL PALACIO PRESIDENCIAL

Modesto Díaz y su hermano, el general Juan Tomás Díaz, habían caído en desgracia. La hermana de ellos, Gracita Díaz, era opositora de Trujillo. Cierto día fueron invitados a un almuerzo en el Palacio. Trujillo, sentado, mira con el rabillo del ojo a los hermanos Díaz.

Ellos, junto a otros, están ligeramente incómodos y ya perciben que serán de nuevo humillados en público y saben porqué. Trujillo: Señores, como ustedes saben, la señora ésa, Gracita Díaz, es de los prófugos metidos en la embajada del Brasil. Ella es quien debería llevar los pantalones, porque lo que son Juan Tomás y Modesto no sirven para nada.El general Díaz hace un ademán pidiendo la palabra, sin advertir que Trujillo va a aprovechar para pararlo en seco y desconsiderarlo.Juan Tomás: Jefe, si usted me permite explicar…Trujillo: Cállese. No me venga con pendejadas. Yo los mandé a que sacaran a Gracita de la embajada, ¿y qué pasó? Nada. Pero esta vaina se acabó. Todos mis enemigos van a morder el polvo de la derrota. Cóño, yo no sé qué hago con dos blanditos como ustedes.

El ambiente ya está demasiado caldeado como para intentar siquiera moverse, no fuera cosa que el Jefe lo malinterpretara y su ira se volviera aún más aplastante. La respiración de los presentes vuelve a su normalidad cuando el tirano sale intempestivamente del salón.

Automáticamente, los hermanos Díaz aprovechan el momento para también salir en silencio y con un pesado sentimiento de agravio a su condición de hombres. El general Díaz había sido retirado del ejército, siendo el fin de su carrera militar. Su amargura fue mayor al saberse parte de la legión de dominicanos que habían sido utilizados, vejados y desconsiderados por Trujillo.

CASA DE JUAN TOMAS DIAZ

Los hermanos Díaz entran a la casa de Juan Tomás visiblemente malhumorados. Fuman persistentemente. En el trayecto del Palacio a la casa no abrieron la boca. Pero ya en la casa dan riendas sueltas a sus reacciones ante la humillación.Juan Tomás: Está bueno de aguantar vainas… Yo no sé lo que tú vas a hacer, pero yo sí sé lo que voy a hacer, yo sí sé…Modesto: Hay que hablar con Antonio de la Maza, te lo he dicho mil veces. Acuérdate lo que sufre con el asesinato de su hermano Tavito.Juan Tomás: El Jefe que se cuide del mocano ése. Ahí la sangre pesa más que el dinero, por más que le den contratas del gobierno para comprarlo… No señor, los De la Maza se la van a cobrar a Trujillo.

1960. EN EL PALACIO DE LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA

Antonio de la Maza llega al despacho de Trujillo, quien lo saluda con un abrazo.Antonio fue oficial del ejército y dado de baja por caprichos del tirano. Pero su resentimiento y odio contra éste se originan en la muerte de su hermano Octavio, alias “Tavito”, y quien había sido acusado de la muerte del piloto norteamericano Lester Gerald Murphy, que había traído al país al intelectual español Jesús de Galíndez, y quien luego de ser secretario de Trujillo abandonó el cargo refugiándose en Estados Unidos, donde organizó una campaña contra el régimen trujillista. Secuestrado en territorio norteamericano fue traído a los pies de Trujillo, quien lo torturó hasta la muerte.Trujillo: Antonio, te mandé a llamar porque necesito que tú te encargues de la construcción de la carretera que va de Loma de Cabrera a Restauración… Antonio cierra los ojos, muerde fuertemente y los músculos de la cara quedan tensos, traga y siente el beneficio de la contrata como un veneno que cae en su corazón lacerado por la pérdida de su hermano a manos del dueño de aquellas palabras. Disimula, pues ya en su cabeza anda la respuesta ante tantas indignidades.Trujillo: A propósito, quiero recordarte lo de Tavito, un oficial ejemplar, meritorio. Ah, cuántos chismes, todavía hay gente que piensa en que la Policía tuvo que ver en su muerte.Antonio vuelve la cabeza hacia arriba, en sus adentros pide a Dios que lo ilumine. No sabe de dónde viene una mueca que se convierte en una sonrisa y logra dar una respuesta.Antonio: Nosotros no le estamos diciendo, ni tampoco lo estamos pensando…Trujillo extiende la mano hacia Antonio De La Maza.Trujillo: Mira, aquí tienes un cheque para que comiences a trabajar.

EN LA CASA DE ANTONIO DE LA MAZA

Antonio llega a su casa, visiblemente indignado con lo que le acaba de ocurrir con el asesino de su hermano. Aída, su esposa, advierte la incomodidad y casi adivina.Aída: ¿Vienes del Palacio?Antonio: Mira, Aída, ya no aguanto más esta situación. Todo el mundo piensa que soy un mimado de Trujillo. Pero qué vaina me están echando…Aída: Antonio, tú tienes que hacer algo, no puedes vivir así con ese tormento…Antonio: Este maldito cheque no me sirve para nada, o mejor va a servir para algo que este pueblo va a agradecer, voy a hacer algo mucho mejor que una carretera, voy a empezar a construir otra cosa. Te lo juro, Aída, por la memoria de Tavito.Antonio: Ay, Antonio, ¿no será que tú sigues pensando en eso? Vas a desgraciar tu vida…

EN LA CARRETERA DUARTE. PROXIMO A SANTIAGO

Antonio de la Maza se encuentra con Angel Severo Cabral, quien albergaba la misma actitud conspirativa contra Trujillo. Conversaban sobre Miguel Angel Báez Díaz, primo de Juan Tomás y Modesto Díaz, quien era uno de los hombres del gabinete de Trujillo, pero que se había sumado a las actividades conspirativas.

Repasaban nombres como el de Salvador Estrella Sadhalá, hijo del general Piro Estrella, muy amigo de Antonio de la Maza, también sumado a los planes contra Trujillo.Antonio: ¡Qué barbaridad! Fíjate lo que le hicieron a las hermanas Mirabal. Un crimen asqueroso. A este loco ya le cogió con matar mujeres.Sadhalá: Trujillo hace mucho tiempo que se pasó de la raya, no oye a nadie, hace lo que le da la gana. Ni la Iglesia se salva. Reniega del Concordato que él mismo firmó con la Iglesia Católica. Esa Carta Pastoral cortó la luna de miel…Las masacres del regimen trujillista contra los héroes de junio del 1959, contra los del Movimiento 14 de Junio y el asesinato de las hermanas Mirabal fueron hechos que pesaron para que la Iglesia Católica, profundamente dolida, dirigiera un mensaje de protesta y clemencia, la Carta Pastoral del Episcopado Dominicano.Antonio: ¡Tenemos que hacer algo para acabar con ese loco!Sadhalá: Se está pensando en eso. A propósito, tengo otro amigo para esto, él tiene un hermano condenado a 20 años, ese es otro preso de Trujillo.Antonio: ¿Quién es? El amigo mío se llama Antonio Imbert Barrera y el hermano preso se llama Segundo.Antonio: Ese Imbert Barrera, sí lo recuerdo, trabajó en la Cédula y fue gobernador de Puerto Plata cuando la invasion del 49.Sadhalá: Anjá, ese mismo. Desde aquella vez, no sé si tú te acuerdas que hubo una confusion y muchos de los invasores quedaron vivos, entre ellos Horacio Ornes.Antonio: Sí, me acuerdo de todo eso. También me habías hablado del teniente García Guerrero.Sadhalá: Ah, sí. Amadito, tan buen oficial, buena persona, pasa por una penosa situación y está terriblemente disgustado, él y muchos jóvenes oficiales.

ENERO 1961. EN EL CUARTEL DEL SIM

El teniente Amado García Guerrero era miembro del Cuerpo de Ayudantes Militares de Trujillo, era uno de los pocos oficiales escoltas del tirano. Por esa condición era vigilado. En cierta ocasión, por sospecha, se le puso a prueba de lealtad por el Jefe, cumpliendo órdenes se presentó al despacho del jefe del SIM, el temible asesino Johnny Abbes, quien personalmente lo mandó a matar a un jovencito que era prisionero del regimen.

El muchacho permanecía sentado en una silla, terriblemente golpeado. En la habitación sólo estaban Abbes, Amadito y el prisionero.Johnny Abbes: Teniente, aquí sabemos que usted anda medio disgustado con el Jefe.Tte. Amado: No. Yo lo que estoy es inconforme con que el ejército no me haya dado permiso de casarme con mi novia. Usted también se sentiría así. ¿No?Johnny Abbes: No, porque la mía no es familia de enemigos de Trujillo. Y quien es amigo de los enemigos del Jefe es un conspirador. Usted está aquí para probar su lealtad. Termine.
Amadito está tenso, la respiración se va haciendo corta. Lanza una dura mirada al siniestro Abbes, quien levanta la cabeza, lo mira con el rabillo del ojo y lentamente baja el rostro dirigiendo su funesta mirada al prisionero, recalcándole en ese gesto la orden de matar.

Ahora espera la ejecución a manos del confundido oficial. El joven condenado comienza a sentir su tragedia, intenta hablar y solamente le salen suspiros, sólo eso se escucha en la habitación. En cuestión de segundos, el ruido característico de una pistola al ser sobada corta el gemido del muchado y una bala disparada rompe aquella joven vida con un tiro a la cabeza. Amadito guarda su arma de reglamento, y en ese instante siente que su paz desaparece. Su mirada no es la misma, está perdida. Oye una voz que le dice que se vaya, pero no se mueve y la voz insiste.Johnny Abbes: Teniente, le dije que ya se podía marchar, váyase. Preséntese ante sus superiores. ¡Teniente, carajo!Abbes lo agarra por un brazo para sacarlo de su despacho.

Amadito hace un movimiento brusco y se suelta. Sus miradas chocan y el temible asesino siente que aquel joven oficial está alterado, por lo que cambia de táctica.Johnny Abbes: Por favor, teniente…Amadito sale del despacho, va aumentando el paso hasta salir finalmente del edificio que alberga al SIM. Quisiera gritar, se contiene y finalmente sentencia.Amadito: Juro, aunque sea lo último que haga en mi vida, Dios perdóname, no soy asesino… Qué han hecho conmigo, Virgen de la Altagracia, maté, maté, Dios del cielo, ayúdame… Ya sé, eso es lo que haré. Voy a usar la próxima bala para terminar con ese criminal. Trujillo, te lo juro…

EN LA CASA DE JUAN TOMAS DIAZ

Reunión conspirativa. Junto a Juan Tomás están Amadito y Pedro Livio Cedeño, también oficial del régimen caído en desgracia por sospechas del tirano.Pedro Livio: Juan Tomás, tú sabes mi posición con relación a Trujillo. da está jodiéndonos a todos.Amadito: Fifí Pastoriza piensa lo mismo.Pedro Livio: ¿Ese no es Roberto…?Juan Tomás: Sí. Roberto Pastoriza y Huáscar Tejeda ya están con nosotros.Pedro Livio: ¡Ah, caramba! Pero a ellos les dieron varias obras del gobierno. Coño, aquí hay mucha gente disgustada…Juan Tomás: Te digo que esos dos ingenieros no están ciegos. Y están dispuestos a jugársela.Pedro Livio: Eso mismo, gente con cojones para acabar con esta vaina. Ah, y me enteré que también se sumó a nosotros Imbert Barrera. ¿Qué tú vas a hacer con él Juan Tomás?Juan Tomás: No sé, de eso que se ocupe Antonio, talvez vaya en el grupo de acción, pero no es seguro.Ante la respuesta Amadito y Pedro Livio se miraron, luego advierten que Juan Tomás está pensativo y tratan de cambiar el tema. Juan Tomás se refería al grupo de combate que eliminaría a Trujillo. Hasta ese momento el grupo fue formado, en principio, por todos los hermanos De la Maza, además del español Manuel de Ovín Filpo, Tunti Cáceres, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda, Roberto Pastoriza y el teniente Amado García Guerrero. Y quienes ya estaban realizando prácticas de emboscada militar.En ese instante entra Antonio de la Maza.Antonio: Claro que hay hombres, buenas noches, caballeros. Lo que dice Huáscar es verdad, pero no escuché todo, ¿cuál era el tema?Modesto: Qué tal, Antonio. Planteaba que después de eliminar a Trujillo, ¿quién gobernaría? Es simple, lógico, este complot debe tener un sentido político, debe traducirse en un golpe de Estado con un plan que satisfaga nuestras aspiraciones dentro de un contexto político aceptable, conservador, democrático. Fíjense, aquí hay muchos grupos trujillistas y ya hemos visto que existe el embrión de una oposición fuerte que trabaja en silencio, subrepticiamente.

Nadie puede con Trujillo, ni la OEA ni los norteamericanos que lo pusieron ahí.Juan Tomás: Ya hemos visto cómo se burla de todo el mundo, puso a un títere, a Joaquín Balaguer, como Presidente y asimismo sigue dando órdenes. Necesitamos un alto jefe militar. Hemos estado analizando la situación, quién puede ser, se habló de Luis Amiama Tió para que tanteara a Pupo Román. Fifí Pastoriza: Ahí sí, con Pupo estaríamos del otro lado.Antonio: No cantes victoria, Fifí. Tranquilo. Dime, Modesto, ¿cuándo hablarán con el general Román?

EN LA CASA DE PUPO ROMAN

Conocido como Pupo, se trataba del general José Román Fernández, el militar de mayor rango después del Generalísimo Trujillo. Emparentado con la familia Trujillo por haber contraído matrimonio con una sobrina del tirano, sin embargo sufría los excesos y autoritarismo del Jefe. Enrolarse en el complot le fue posible debido a su entrañable amistad con Luis Amiama Tió, de quien era compadre. Tió habría comentado con Pupo su descontento del regimen, siempre en privado. Pero la conversación definitiva se produjo en una hacienda de Pupo, pocos días antes del 30 de mayo.Pupo Román: Nunca me había visto en esta situación, con tantas deudas.

Me está matando ese préstamo del Banco Agrícola y el Jefe parece que disfruta eso, el otro día le pedí que me ayudara hasta que yo pueda resolver y pagar, pero se hizo el que no me oyó. Coño, cuánta humillación.Tió: Te entiendo, ya pasé por eso. Sin embargo, tú con la posición que tienes deberías tener mayor suerte.Pupo: ¿Dónde tú crees que vives? Trujillo da y quita todo aquí, si él quiere tú te jodes en un pestañar, no mi querido Luis, parece que la vejez le está cogiendo con hacer más maldad, goza todo lo mal que la pasamos, incluso quienes le servimos. Disfruta que tú no te imaginas, yo que lo veo todos los días sé lo que pasa, cómo se ríe del mal ajeno. Primero él, y los demás que se jodan, que se los lleve el mismisimo diablo.Tió: Podrías ocupar su lugar.

Te voy a confesar lo siguiente y si no estás de acuerdo te pido que en honor a nuestra amistad me guardes el secreto.Pupo: No, no, no, espera. ¿No me digas que tú también estás…?Tió: ¿Conspirando? Sí, y no sólo yo, te asombrarías de la cantidad de gente con la que estoy.Pupo: ¿Por qué me dices esto? ¿Tú te estás volviendo loco?Tió: Te lo digo porque te necesitamos.Pupo: ¿A mí?Tió: Compadre, esto es muy serio, no es cosa de muchachos, ni estoy loco, estoy igual que tú desesperado con esta situación. Tú no quieres este régimen, ¿o estoy equivocado?Pupo: No, no estás equivocado compadre. ¿Quién más sabe que estamos hablando de esto, de lo que tú propones?Tió: Hay mucha gente valiosa, es una necesidad patriótica…Pupo: ¿Quién? Dígamelo o cortamos aquí mismo el tema…Tió: Juan Tomás, Modesto…Pupo: ¿Los hermanos Díaz?Tió: También Salvador Estrella Sadhalá, Pedro Livio Cedeño…Pupo: Ya está bueno de nombres. Ahora, ¿qué hay de los norteamericanos?Tió: Hay contactos. Después de la condena de la OEA, Trujillo se quedó sin el apoyo de los norteamericanos, está como la arepa. Nosotros ya estamos hablando de un golpe de Estado.Pupo: ¿Y ustedes creen que hay condiciones para darle un golpe de Estado a Trujillo?Tió: Por supuesto. Claro, habría que ir más lejos…Pupo: Hablemos claro. Un golpe de Estado sólo da resultado si Trujillo muere y todos sus familiares son exiliados, ya sus hermanos hay que hacerlos presos o sacarlos también de aquí, eliminar todo el aparato represivo, el SIM, Johnny Abbes…Tió: Estamos de acuerdo. Pero las condiciones, éste estado de cosas, él mismo se las buscó. Cometió muchos errores. Ese atentado al presidente venezolano, Rómulo Betancourt, ahora romper con la Iglesia Católica, la OEA presionándolo con sanciones… aquí no se sabe lo que va a pasar, a Trujillo se le están cerrando todas la salidas.Pupo: ¿Cuál es el plan de ustedes? ¿Qué esperan ustedes de mí?Tió: Bien. Una vez desaparecido Trujillo, se crearía una Junta Cívico-Militar encabezada por ti. Pupo, es una necesidad patriótica. ¿Tu trabajo? Mantener el control del ejército. Bueno, ¿entonces podemos contar contigo?Pupo: Dos condiciones. Debo estar al tanto de cada paso del complot.Pupo Román hace un largo silencio. Tió no habla nada, apenas espera que diga su otra condición, casi lo adivina cuando el general menciona con firmeza extrema la demanda que suena como una sentencia.Pupo: No me muevo hasta no ver con mis propios ojos el cadáver del Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo Molina.El general citó al tirano con el grado militar, nombres y apellidos. Lo hizo casi deletreando cada sílaba. In crescendo. Mirando fijamente a su interlocutor. Tió movió ligeramente la cabeza, con aquel gesto característico de afirmación. Sus manos diestras se acercaron lentamente hasta alcanzarse una a la otra, apretándose fuertemente. Ambos pronunciaron la palabra siguiente como si la hubiesen practicado muchas veces:Pupo/Tió: ¡Hecho!

EN LA FINCA DE PUPO ROMAN

En la fiesta de cumpleaños de Pupo Román estaban varios de los complotados para derrocar a Trujillo y su régimen. Presentes estaban Pupo, su esposa Chana y sus hijos; Modesto, Juan Tomás, Miguel Angel Báez Díaz, Amiama Tió, algunos familiares de los conspiradores y convidados de confianza. Alguien coloca un disco y se inicia el merengue “Salve San Cristóbal”, algunas parejas dan los primeros pasos y la música es cortada. Es Pupo el de aquella acción.Pupo: Perdónenme. Es que ya la hemos oído mucho. Vamos a poner otro merenguito bastante bueno, dedicado a mi amigo Juan Tomás.Se escuchan las cadenciosas notas musicales del merengue “Compadre Pedro Juan”.Pupo: Hay que variar la música…Se le acerca el grupo de complotados.Juan Tomás: Claro Pupo. Hay que variar la música. Tiene mucho tiempo. Ya es hora.Modesto: Felicidades Pupo. Me gustaría celebrarlo contigo como Presidente algún día. Tenemos buenas noticias: la CIA está cooperando con nosotros. El cónsul norteamericano dice que su gobierno acepta que seas tú el sucesor de Trujillo…Pupo: ¿Cómo?Juan Tomás: Por supuesto, en una eventual desaparición del Jefe. En realidad esa fue nuestra única propuesta, pues no queremos a más nadie en ese puesto.Pupo: Baja la voz.Miguel Angel Báez Díaz inicia el “cumpleaños feliz…” Era uno de los más cercanos colaboradores de Trujillo, pero también se había colocado del lado contrario y trabajaba en el complot subrepticiamente. La simulación era su mejor arma y la dispuso a favor del complot vigilando cada paso del Jefe. Por un instante, Pupo recordó el momento más amargo que le había tocado vivir. Cuando visitó el lugar donde habían sido asesinadas las hermanas Mirabal.1960.

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron asesinadas por orden del tirano el 25 de noviembre del 1960. Semanas después del asesinato a manos de esbirros del tirano, Trujillo visitó el lugar en compañía del general Pupo Román.Trujillo: Entonces, fue por aquí que cayeron las Mirabal. Lamentable. Un horrible accidente que los enemigos del régimen me atribuyen.Nadie dijo nada. Pupo Román apretó los labios. Conocía ese tono de Trujillo. Entendió que decir algo, cualquier cosa, aun corroborando lo que decía Trujillo, sería malinterpretado. Aquel tono del tirano era inconfundible, pues hablaba en voz alta y no esperaba la opinion de nadie, apenas el silencio cómplice.

EN LA CASA DE PUPO ROMAN

Obviamente, siendo una operación militar el cerco y eliminación de las tres hermanas Mirabal, Pupo era uno de los sospechosos del crimen. Se desahoga con su hijo José René, también militar.Pupo: Si es así como Trujillo quiere mantenerse en el poder, que no cuente conmigo.José René: ¿Pero fue o no fue un asesinato?Pupo: Un asesinato cruel, bueno todos los asesinatos son crueles, pero éste… Mi hijo, tú sabes que él es un criminal, un loco, un sicópata… Bueno, pero aquí ya las cosas no serán más las mismas… Trujillo y su régimen están en el principio del fin.José René: ¿Qué usted quiere decir con eso, papá? El principio del fin…Pupo: Olvídalo. Déjame solo, quiero pensar. Cuántas intrigas, Dios mío.

CASA DE MODESTO DIAZ

Modesto Díaz ya se perfilaba como el líder ideológico del complot, aunque era político conservador. Nueva reunión conspirativa con Modesto, Juan Tomás, Pedro Livio, Huáscar Tejeda y Fifí Pastoriza.Modesto: Bien, caballeros, tratemos el aspecto político…Juan Tomás: Sí, sí, sí. Hay que quidarse de los comunistas.Modesto: Ese fue el problema de Cuba, acabaron con Batista y cuando creen que las cosas van bien, Fidel Castro se declara comunista, cambian una dictadura por otra, eso no puede ocurrir aquí…Pedro Livio: Ese es un problema de ellos, lo cierto es que si tuviéramos a un Fidel Castro, a un Ché, fuéramos lejos ya… Y fíjense que ya ese Fidel anduvo por aquí cuando vino a reparar el barquito con que desembarcó en Cuba.Huáscar: Permítanme, yo creo, quiero decir que ya estamos desviándonos del tema, ¿no creen? Aquí el problema no es Fidel Castro, o el Ché, que si los comunistas, qué se yo, pienso que debemos concentrarnos en acabar con Trujillo. No necesitamos ni Ché, ni Fidel, aquí hay hombres… La CIA y el plan político militar

PRIMERA SEMANA DE MAYO 1961. CASA DE JUAN TOMÁS DÍAZ.

Olga Despradel de Cedeño, Cristiana de Díaz (Chana), Urania de Estrella, Aída de De La Maza conversan en la cocina de la casa. Olga es la esposa de Pedro Livio, Chana de Juan Tomás, Urania es de Estrella Sadhalá y Aída de Antonio de la Maza.Chana: ¿Quiere decir que no aceptas, Olga?Olga: No es lo que piensas. Fíjate, Chana, mi condición no es para andar por ahí como si nada, no me estoy sintiendo muy bien.Urania: Pero por fin, ¿cuántos meses tienes?Olga: Cinco, más o menos. Ven acá, ¿y qué es lo que esos hombres hablan tanto?Aída: ¿Y tú no sabes, no me digas que Pedro Livio aún no te contó nada?Chana: No seas indiscreta, Aída.Olga: ¿Indiscreta? A no, ustedes me van a decir ahora mismo qué está pasando.Mientras, en la sala de la casa se desarrollaba el tema que Olga aún no conocía.Modesto: Claro, la confianza es primordial. Debe ser mutua. Ya no es simplemente por motivos personales. Ahora es un golpe de Estado con todas las de la ley.Pedro Livio: Con Pupo de este lado se multiplican nuestras expectativas.Modesto: Exactamente. Se multiplica el efecto conspirativo. El proyecta seriedad y confianza. A propósito, ¿qué hay de Guarionex Estrella y Salvador?Sadhalá: Pueden contar con el apoyo de mi hermano.Antonio: ¿Pero él controla bien la brigada de La Vega?Sadhalá: El me lo aseguró. Por lo menos, él está con nosotros. El dice que el hombre tiene que desaparecer de este mundo antes de entrar en acción.Tió: Definitivamente, eliminado Trujillo, es mucho más fácil tomar el control de los cuarteles y obtener el apoyo de las brigadas.Antonio: ¿Y ya se decidió quién se encargará del Johnny Abbes?Tió: Pupo dice que lo colgará de la estatua de Colón. Señores, a mí me parece que todo va demasiado bien. Nada es perfecto y aquí algo fallará. Yo creo que debemos hacer aquel pacto. Si nos descubren nos cortan pedacito a pedacito con navajas de afeitar.Antonio: Aunque nos descubran, de cualquier manera se va Trujillo, lo que nosotros tenemos que hacer es apresurar el paso y acabar con todos ellos o ellos acaban con todos nosotros.Tió: Los Trujillo creen que todo se lo debemos a ellos. Un fallito y todos nos vamos en fila.Antonio: Talvez el plan del golpe de Estado falle, supongamos que falle, anjá, falló, ¿y? Que falle. Lo que no debe fallar es que le arranquemos la cabeza a ese hombre. Y la idea que más me gusta es la de Amadito y Huáscar.La idea consistía en elaborar un plan para emboscar a Trujillo con persecución de vehículos en la avenida George Washington (malecón). Una emboscada sorpresa desde varios ángulos cerrando todas las vías de escape y el ataque con fuego desde un solo angulo. Si salía ileso, habría una segunda emboscada. Amadito explica su idea.Amadito: El objetivo sale martes y jueves por la avenida hacia San Cristobal. Viaja con el teniente Zacarías, solo. Ya se dio la orden de que la escolta no lo acompañe…Sadhalá: Espera, espera, repite eso… lo de la escolta.Amadito: Yo oí cuando le dijo al general Arturo Espaillat que retiraran la escolta, sin embargo yo creo que ellos están pensando en ponerle hombres vigilando sin que Trujillo se dé cuenta.Antonio: No sea pendejo, ahora él se siente bien seguro.Pedro Livio: Cuánta confianza.Amadito: El asunto es que ahora es muy posible que la emboscada sea más efectiva, sin necesidad de enfrentarse a ninguna escolta.Antonio: Carajo, es ahora o nunca.Modesto: Bien, todas las condiciones se están dando. Evidentemente este plan es sencillo, muy espectacular, pero simple.Huáscar: Muy simple, pero muy efectivo. Parece de película, persecusión y ataque como hacen los pandilleros de Chicago. Vamos a ponerle un nombre “El plan de la avenida”…Juan Tomás: Sí, ése está bien, hay que diferenciarlo de los otros.Antonio: Hay que hacer más prácticas, afinar la logística, las armas, los vehículos, prácticas de tiro.Juan Tomás: Bueno, yo los invito a la finca el próximo fin de semana, allá pueden tirar sin problema. Fifí y Huáscar recortaron las escopetas y hay que probarlas, además invitaremos a Ovín Filpo para que revise esos cortes.

EN LA FINCA DE JUAN TOMÁS DÍAZ

Antonio de la Maza y su hermano Ernesto habían aportado dos escopetas nuevas semiautomáticas. Fifí Pastoriza y Huáscar Tejeda las habían recortado. Habían pocas armas porque el arsenal prometido por la CIA no había llegado. Presentes están Antonio, Juan Tomás, Fifí, Huáscar y Manuel de Ovín Filpo. Antonio dispara varias veces, pero no se siente muy convencido.Antonio: Prueba tú, Huáscar, a mí no me convence.Huáscar dispara con una de las escopetas. Luego dispara con la otra.Huáscar: Esta está mucho mejor. ¿Qué te parece, Ovín?Ovín reflexiona un instante, examina las escopetas, mide la distancia y los cortes en el cañón de cada una de las escopetas.Ovín: Tres cosas. Primero, los cañones deben estar más cortos, pero deben ser cortados con técnica, éstos están ‘mochao’. Segundo, debe ponérsele más pólvora a los cartuchos, porque éstos fueron hechos para tirarles a palomas, yo me ocuparé de eso, no se preocupen… Fíjense que los perdigones se agolpan demasiado cerca y así no son efectivos a poca distancia, tienen que abrirse más…Antonio: ¿Y la tercera cosa, cuál es?Ovín: Bolas, grandes…Antonio: No jodas que aquí todo el mundo tiene cojones… ¡Acaba!Ovín: Me refiero a bolas de acero, no perdigones, tenemos que cambiar los perdigones por bolas de acero de rodamiento, bolines…Juan Tomás: No va a quedar nada de Trujillo…Ovín: Hombre, ¿y no es eso lo que hay que hacer? Que desaparezca.Juan Tomás: Bueno, pero aún así necesitamos las ametralladoras que ofreció la CIA.Antonio: Esos yanquis están con muchas monerías con las ‘jodías’ ametralladoras esas. Con o sin ellas le vuelo la cabeza a ese hombre. ¿Qué se creen los gringos esos, que con esas pistolistas que dieron es suficiente? No ombe, ¡no sea tu pendejo!Juan Tomás: Bueno, pero ellos están cumpliendo, las ametralladoras van a entregarlas en cualquier momento…Huáscar: A mí me parece que eso de promesa, que va, de ahí no pasa…Antonio: Pendejo el que se la cree, mira ahí están más interesados en tumbar a Fidel Castro que a Trujillo…Juan Tomás: Hay que conservar la calma, nos estamos poniendo muy nerviosos.Antonio: ¿De qué tú estás hablando? Aquí nadie está nervioso, por qué hay que estar nervioso, aquí no hay pendejos.Juan Tomás: ¡Tú estás muy tenso!Antonio: ¿Yo? ¡Qué carajo éste…!Juan Tomás: ¡A mí no me eches carajo! En esta vaina todos estamos metidos hasta aquí…Antonio: Lo que pasa es que te estás apendejeando.Ernesto: ¡Antonio!Juan Tomás: No te creas el pato macho del grupo, ¡tus coj...s no pesan más que los mios! Huáscar: ¡Juan Tomás, Antonio…!Ovín: Guarden esa rabia para Trujillo.Antonio: Déjame decirte una cosita. No soy el pato macho. Lo que pasa es que tú defiendes mucho a los gringos, tú y Modesto creen todo lo que ellos les dicen. Que un día vienen las armas, pero que hay que actuar con cautela, que nos aguantemos. ¡Co..zo! ¿Pero a quién es que Trujillo tiene ‘jodíos’?Juan Tomás: Es por tu bien y el del grupo, hay que cuidarse…Antonio: ¿Cuidarme de qué? Yo, ya estoy muerto. A ese señor lo mato con lo que sea, en cualquier momento, saben… Por mí que nadie se preocupe, ya yo viví lo que tenía que vivir y sólo espero ese momento para vengar a Tavito, a ninguno de ustedes le mataron un hermano…Juan Tomás y Antonio estaban irritados. El tiempo avanzada y el plan no. Los norteamericanos hablaban de posponer el complot. La CIA creía que no era oportuno eliminar a Trujillo en momentos en que se planeaba la invasion de Bahía de Cochinos, en Cuba. Era un secreto a voces que el desembarco de un ejército financiado, organizado y entrenado por el gobierno norteamericano se daría en ese abril del 1961.

EN LA CASA DE SIMÓN THOMAS STOCKER

Dos norteamericanos estaban en la conjura. Stocker y Lorenzo Berry, muy conocido como Wimpy por una ferretería que tenía con ese nombre en la Bolívar esquina Pasteur, al lado del colegio El Apostolado, lugar encubierto de la CIA, y muy usado por el agente Lear B. Reed, jefe de los espías encubierto como estudiante de geología. Wimpy, que había llegado al país para entrenar pilotos dominicanos, recibió el cargamento de armas y se lo entregó a Stocker.Wimpy: Here it is all of what they sent (Aquí está todo lo que enviaron).Stocker: How “all”? (¿Cómo que todo?)Wimpy: Mister Reed told me that the weapons and grenades promised will be sent (El señor Reed me dijo que luego se enviarán las armas prometidas y las granadas).Stocker: What do you have there? (¿Qué tienes ahí?)Wimpy: The weapons that were possessions of the security of the embassy (Las armas que eran de posesión de la seguridad de la embajada).Stocker: The Dominicans will not accept (Los dominicanos no lo van a aceptar).Estaba en lo cierto. Stocker contactó a Angel Severo Cabral, uno de los más comprometidos conspiradores.Severo: Tres carabinas M-1 y municiones… ¿Ese mister Reed dijo que es todo?Stocker: Sí. Orden de la CIA. Las otras armas después.Severo: Pero ustedes están equivocados, me parece, yo no sé cómo se manejan…Stocker: También yo no conocer el plan, yo sólo ayudar, sólo hacer eso, preguntar and mister Wimpy and mister Reed.Severo: ¡Tremenda noticia! Vaya con la montaña de armas que iban a enviar. Deje que se enteren los otros. No es bueno que usted vaya, porque esto, fíjese, yo conozco mi gente, se van a sentir burlados.Stocker: Un momento, señor Severo, hasta aquí mi ayudar. La CIA tener problema, el fracasar de Bahía de Conchinos ser golpe grande. Yo entender que por el momento no habrá más apoyo militar. Ok?Esas armas fueron entregadas el 17 de mayo del 1961, pero posteriormente la CIA envió una contra-orden de no facilitarlas. Ahora se inician las contradicciones entre el gobierno de Kennedy y los comandantes del complot contra el Jefe. Agrias discusiones se producían entre el Cónsul General norteamericano, Henry Dearborn, y los conspiradores. En esos días el gobierno norteamericano había cambiado de planes con respecto a la eliminación de Trujillo. Pero los líderes del complot continuaban con el desarrollo del mismo.

EN EL MALECÓN El 24 de mayo

Antonio de la Maza cumplía años. Lejos de celebrar, estaba más pendiente de la trama. A principios del 1961 había comprado un potente vehículo marca Chevrolet de 350 caballos de fuerza con ocho cilindros en línea, con el objetivo de usarlo en el plan de persecución. Ese día fue a probarlo con el señalado para manejarlo, Tunti Cáceres, muy diestro al volante, y los acompañó Huáscar Tejeda. Ya en el malecón esperan que haya poco tránsito.Tunti al volante, Antonio a su lado y Huáscar atrás.Tunti: Bien, vamos a apagarlo, ahora encenderlo. ¡Ah! De sentir la llave prende. Caramba, ruge como un león, parece una fiera.Huáscar: Date gusto, éste es de los Chevrolet que usa la policía en Nueva York. Nuevecito.Antonio: Acuérdate lo que te dije. Arranca, haces zigzag dos o tres veces, apagas y enciendes las luces dos veces y luego frenas, y al frenar controla el guía para que te pongas en sentido contrario al que venías. ¿Está claro?Tunti: Claro, claro. Está fácil.Antonio: Arranca. Eso. Ahora aumenta a 150 kilómetros. Ve dando zigzag. Asimismo. Prueba luces. Pestañéalas. Mantenlo ahí, déjame buscar posición de tiro. Ahora frena, ¡rápido! ¡Mantén el control!Tunti: Sí, sí, sí, allá va.Al frenar con fuerza, las gomas dejan una larga marca negra en el pavimento.Tunti: ¡Coooño, qué buen carro! Tremendo.Antonio: Retrocede y hazlo de nuevo.Huáscar: Verdaderamente, Amadito dio en el clavo, no hay duda que va a resultar…

EN LA CASA DE ANTONIO DE LA MAZA

Aída está preparando los festejos del cumpleños de Antonio cuando éste llega acompañado por Huáscar y Tunti.Aída: ¡Oh! Antonio, ven mi amor, que te tengo una comida de sorpresa. Tunti, tú siéntate por aquí, y Huáscar y Lindín de este lado.Lindín: Y qué le van a regalar, hay perdonen…Aída: ¿Qué tú quieres, mi amor?Antonio los mira a todos y hacia atrás, como percatándose de que nadie más va a oír su deseo.Huáscar: Bueno, ¡El hombre desea algo grande!Todos ríen, menos Aída, que advierte el semblante atormentado reflejado una vez más en la cara de Antonio. Conoce al dedillo a su esposo. Intenta sonreír para avivar el momento, y es entonces que Antonio menciona aquellas palabras lapidarias. Y las pronuncia como para sí mismo, pero en voz alta.Antonio: El mejor regalo sería el cadáver de Trujillo.

EN EL CARRO DE HUÁSCAR TEJEDA

Huáscar y Lindín ya se dirigen a casa. En el camino, Huáscar va comentando cosas, pero Lindín sólo lo mira. Huáscar conoce aquella mirada. Ella lo mira y él se hace que no entiende. Lindín resuelve preguntar directamente.Lindín: Huáscar, ¿qué es lo que está pasando?Huáscar: ¿Cómo que qué es lo que está pasando? Pero tú no me estás atendiendo, yo habla y habla, y ella ni caso me hace.Lindín: Ay, Huáscar, nos conocemos. Tú sabes muy bien de qué te estoy hablando. Pero si no lo sabes, yo te lo voy a poner más claro. Tú y Fifí practican al tiro más de la cuenta. No sales de una bendita reunión, cuando no es con Antonio de la Maza es con Juan Tomás Díaz o con Tunti. Y no es la primera vez que yo oigo hablar a Antonio como lo hizo hoy. Tú estás en algo, Huáscar.Huáscar: No ombe, Lindín, ahora te da con imaginarte cosas.Lindín: No creo, no. Pero tú no oíste cómo Antonio me dijo el otro día “Lindín, ese hijo que vas a tener nacerá libre”, y que yo sepa él no estaba bebiendo. Y mira lo que dice hoy, y con la cara que lo dice… Ay no, aquí está pasando algo, nadie me lo quita de la cabeza, así que háblame claro, que yo no soy una idiota.Huáscar: Qué cosa ésta. Después hablamos de eso…Lindín: Cómo que después, no señor ahora, después es después. Pero es verdad, ahora tú andas con secretos con tu mujer, la mamá de tus hijos… Por fin, ¿qué me vas a decir?Huáscar conduce, mira a Lindín y ella con su gesto de cara esperando, con los ojos bien abiertos, los brazos cruzados, moviendo las cejas, alisando el pelo… Huáscar cree que haciendo silencio gana tiempo, vuelve y mira y percibe que definitivamente va a tener que hablar, pero hablar la verdad. Así que detiene el carro a un lado. Lo apaga, mira hacia los lados. Y Lindín ahí, a su espera, de modo que resuelve hablar.Huáscar: Mira, Lindo, Trujillo va a morir pronto.Lindín: Ay, Huáscar, no me vengas con la misma canción. Desde cuna me la están cantando y la cosa sigue igual. Con ese cuento es que siempre me han dormido.Huáscar: Oyeme bien, lo vamos agarrar en la avenida. Ya es cuestión de días. En cualquier momento… ¿Por qué tú pones esa cara de “yo no te creo”? El plan es una emboscada, un miércoles o un jueves cuando se dirija a la Casa de Cahoba. Antonio ce la Maza es el jefe del grupo que ajusticiará a Trujillo.Lindín: ¿Ajusticiar o matar? Yo entiendo que comoquiera es una vida de Dios…Huáscar: En este caso matar o como tú quieras llamarle se trata de un acto de justicia por sus crímenes. Las hermanas Mirabal, por ejemplo.Lindín: Está bien, como ustedes digan, pero eso es un asunto muy serio…Huáscar: Nuestro hijo va a nacer libre, Antonio dijo bien, nos vamos a librar de este loco, ademas ya nadie lo quiere…Lindín: ¿Que nadie lo quiere? Ahí sí que te equivocas, medio país daría su vida por Trujillo, así que mira bien en lo que tú te metes, tú tienes una familia, Huáscar.Huáscar: Mi familia no vivirá lo que nosotros hemos vivido, lo mismo dice Fifí, Pedro Livio, Juan Tomás, Modesto…Lindín: Ay, no me menciones nombres, no quiero oír más nada. Mientras menos sepa, mejor. ¡Ay, Virgen de la Altagracia!Huáscar: Como tú ves, éste no será el mismo cuento de siempre. ¿Me crees ahora? Pero habla, dime algo. No te quedes ahí con esa cara de espanto y muda…Lindín: ¿Y si algo sale mal, dónde se van a meter?Huáscar: Pero es que nadie tiene que esconderse. Lo hemos planeado muy bien. Pero parece que tú no entiendes, esto es un golpe de Estado planificado, no hay que esconderse. Nadie sabrá jamás quién mató a Trujillo.Lindín: ¿Que no? Aquí, en este paisito se sabe todo, mi hijo. Pero ya, no me hables más de eso, que yo estoy muy nerviosa. Yo no sé para qué me puse de pendenciera a preguntarle eso a este hombre. Que Dios nos proteja.Huáscar: Yo sabía que te ibas a poner así, embarazada como estás es lo menos que yo podía hacer, pero es que tú preguntas mucho, Lindín. A ti no se te puede esconder nada. Eso sí, paciencia.Lindín: Nada más por las Mirabal me alegraría que se haga justicia, ¿tú sabes lo que es eso? Matarle tres hijas a una madre, eso no tiene perdón de Dios.Huáscar: Se hará justicia, mi amor, no te apures.

EN LA CASA DE STOCKER

Antonio de la Maza y Juan Tomás Díaz tienen un nuevo encuentro con Stocker, esta vez en la casa del ex-marino norteamericano y hasta hacía unos meses ex-colaborador directo de la Central de Inteligencia Americana (CIA).Stocker: Mister Henry Dearborn estar con la orden del Presidente Kennedy, Trujillo deber estar fuera del poder.Juan Tomás: Fuera del poder, quiere decir eliminarlo, ese es el acuerdo y por lo menos de eso es que hemos estado hablando todo este tiempo. Matar a Trujillo, ¿no es así?Stocker: Bueno, sí, pero el Consul norteamericano no estar en control, mister Reed es quien recibir y dar orden de Central Inteligency American.Juan Tomás: Qué es eso de bueno, sí, pero… Ya sabemos quién da las órdenes, ese agente Reed está poniendo muchos peros.Antonio: ¿Y las armas?Stocker: Bueno, sí, esas armas ellos prometieron. Yo dar a Severo Cabral las primeras.Juan Tomás: Parece que no nos estamos entediendo bien. Las armas vienen o no vienen, también las granadas… No tenga miedo, díganos lo que sabe, es por eso que estamos aquí.Stocker: OK. OK. Sinceramente, no saber. Ah, disculpen, querer un drinker?Antonio: No.Juan Tomás: No.Stocker: Buenno, bueno… Eh, yo recomendar paciencia. Kennedy, el Departamento de Estado, la CIA, todos entender problema dominican. En Washington tener mucho problema, el comunismo en Cuba, fracasar Bahía de Cochinos. Después de Trujillo, no poder tomar el poder grupos enemigos… Washington tener preocupación… Efectivamente, el desembarco de “Bahía de Cochinos” en Cuba, el 17 de abril del 1961, con el objetivo de sacar a Fidel Castro del poder habia fracasado. Juan Tomás: Nosotros empeñamos nuestra palabra. Hicimos un acuerdo con la CIA. Antes no había dudas con relación a nosotros. A qué vienen esas preocupaciones, usted debe saber algo… No, espera Antonio, no te vayas, sientate ahí, Stocker tiene que decirnos lo que sabe…Antonio: Juan Tomás, tú sabes bien lo que está pasando. Si no eliminan a Fidel Castro, cómo van eliminar a Trujillo sin saber si no va a subir otro igual que Fidel, que los engañe después que llegue al poder… Eso está claro… No es así, Stocker?Juan Tomás: ¿Es eso? Es por eso que no entregan la armas y las granadas? ¿Es por eso que nos esquivan, que no quieren hablar con nosotros directamente?Antonio: Al día siguiente de entregarnos aquellas armas, ya estaban preguntando que dónde las teníamos. Pues mire, Stocker, esas armas las tengo yo, y ando armado con una ametralladora en el carro.Stocker: No poder visitar mi casa con armas. Es peligroso.Antonio: Juan Tomás, quédate tú si quieres, yo me voy… ¡No sea pendejo, estos yanquis de m..da, hijos de la gran p..a!.Stocker: Usted entender señor Díaz, mister Dearborn estar en posición compleja. Estados Unidos no poder ser socio con crimen política…Juan Tomás: Stocker, no me venga con eso ahora. Ustedes están metidos hasta aquí con todo lo que viene pasando. No insulte mi inteligencia. Ah, y en todo caso es ajusticiamento… Antonio, espérame.Stocker: Ustedes estar nervioso, desesperación no ser bueno…Juan Tomás: Usted tiene mucho tiempo viviendo aquí y sabe cómo están las cosas, no se puede ni respirar, Stocker. Somos nosotros los dominicanos quienes tenemos ese enema, no los norteamericanos. Ah, dígale al Cónsul que no hay problema, los dominicanos podemos resolver este asunto con o sin la ayuda de ustedes.

Texto: Octavio Mirabal

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